viernes, 7 de marzo de 2014

Chenin Blanc


Chenin Blanc
Uva favorita de Anjou, Francia. La Chenin Blanc es una variedad naturalmente acida y de lento madurar, pero que brinda vinos dulces y finos. Están los de mesa, los espumosos, otros fuertes semi-secos y los soberbios licorosos; todos doradas bebidas, que bien elaboradas, son placer de paladares exquisitos y exigentes.

Conocida en Francia también como Pineau, Pineau de la Loire o Pineau d’Anjou, la Chenin Blanc se cultiva desde el siglo IX. Las primeras cepas descritas aparecen en documentos encontrados cerca a la abadía de Gfeul, a la orilla izquierda del Loira (Francia).
En el siglo XV, su cultivo se extendió rio arriba hasta el Mont Chenin (de ahí el origen del actual nombre), tierras del Señor de Chanonceaux y de su cuñado, el Abad de Cornery. La variedad también se dirigió a la región de Touraine, en donde se hizo presente desde comienzos del siglo XVI,

Por su brotación temprana, la Chenin Blanc está expuesta a heladas primaverales. Cuando le falta el sol puede alcanzar una acidez excesiva, la misma que afecta negativamente a los vinos jóvenes, pero que puede sostener el vino, proporcionándole longevidad.
En Anjou, el rio Layon desemboca en el Loira, creando fuertes pendientes secas y amplias, muy expuestas al sol, en donde esta uva blanca madura casi a la perfección. Los viticultores eligen para su cultivo suelos calcáreos y terrenos yesosos que inciden en los aromas y sabores del vino.

Su cultivo estuvo limitado a las orillas del Loira hasta la última mitad del siglo XX. Luego se expandió a nuevas regiones vinícolas, como California, Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica y más recientemente en Venezuela. En Sudáfrica se descubrió en 1965 que la cepa que conocían como Steen era en realidad la Chenin Blanc.
Salvo algunas excepciones, la Chenin Blanc no responde a su patrón varietal fuera de Francia. En California, por ejemplo, aunque su cultivo es más extenso, da vinos jóvenes, suaves, pero carentes de la conocida frutosidad y faltos de acidez.

El clima de Nueva Zelanda es el más apropiado para esta uva, sobre todo si se intenta conseguir buenos niveles de acidez. La gama de sabores que se pueden encontrar en los vinos elaborados en base a esta cepa son nuez, mazapán, albaricoque, durazno, miel y manzana.

Esta variedad combina bien con platos de acidez algo marcada, los mariscos son buenos acompañantes y pescados de sabores medios.

Nos toca salir de casería en los diferentes bodegones de la ciudad, y en algunas ocasiones podremos encontrar una muestra de esta rica variedad, que sin duda refrescara nuestros sentidos.

Hasta una próxima entrega!

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